Qué hacer cuando te atraviesa una guerra, cuando vives en la precariedad laboral, cuando no has nacido para poder ir al colegio, sino a trabajar… precariamente.

Qué hacer cuando te gusta leer, prácticamente aprendes por ti misma, cuando buscas cualquier momento para hacerlo, puede que a escondidas. Cuando además no puedes evitar escribir… valiente!.

Valiente, cuando has decidido o has sido elegida para contar lo que te rodea, cuando esta realidad no es la que sale en las películas de Hollywood ni en las de producción europea. Has sido elegida para ser mujer a principios del siglo XX, para vivir en las periferias de Madrid, pertenecer a una clase obrera y contarlo.

Tu pensamiento y tu cuerpo son atravesados por la necesidad de defender de los derechos de las mujeres, los tuyos y los de las que te rodean, y lo cuentas.

La incalculable valía de tus relatos mitad literatura, mitad periodismo y todo de vida, nos llegan casi 100 años después con gran frescura, como un espejo bien nítido que refleja nuestras miradas, pensamientos y situaciones cotidianas.

Gracias Luisa Carnés para venir del pasado a mostrarnos nuestro presente.

La lectura de Tea Rooms, nos inspiró para pasear la ciudad de Madrid a través de sus ojos. Paseo #mujeresobreras

«¡Qué vacías, qué lejanas le suena a Matilde las palabras de su madre!: «¿Tú crees que aceptará?»

-¿Qué es eso de aceptar? ¿Quién va a aceptar…?
-Ese señor M. F. ¿No dice que no sé qué de convenirle?
-Entonces, madre, ¿tú no comprendes?
-¿Qué?
-¿Es posible que no hayas comprendido lo que quiere ese señor M. F.? Fíjate bien: para escribir a máquina hace falta tener una edad determinada y un cuerpo bonito; ¿crees que una mujer independiente está más capacitada para resolver un problema aritmético que una hija de familia? ¿No adviertes que ese M. F. internacional lo que desea es una muchacha para todo

Tea Rooms, Luisa Carnés (1905-1964)

Foto: https://www.jotdown.es/2017/10/colorear-a-luisa-carnes/

Laura Alises